El sudeste de la provincia de Buenos Aires fue escenario de los primeros casos de hipomagnesemia en rumiantes, una de las principales causas de muerte en sistemas de cría en la Cuenca del Salado. La presencia de la enfermedad fue confirmada por el Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado (SDVE) del INTA Balcarce.
La hipomagnesemia es una enfermedad de origen metabólico, producida por la falta de magnesio en el organismo e influenciada por factores climáticos que afectan la relación suelo-planta-animal. Se presenta en sistemas pastoriles de regiones templadas hacia fines de invierno. Según Germán Cantón, médico veterinario del grupo de Sanidad Animal, "más de la mitad de las muertes de animales por problemas metabólicos se debe a la deficiencia de magnesio".
Aunque lo más común es hallar a los animales muertos, suele haber signos previos: animales nerviosos, agresivos, con temblores musculares, salivación excesiva, ojos vidriosos, marcha tambaleante y caídas frecuentes. Reconocida la enfermedad, es necesario cuidar que los animales no pierdan su condición corporal. En este sentido, el técnico recomienda proveer más fibra y suplementación oral de sales de magnesio.
También se detectó otra enfermedad infecciosa en la misma región: la hemoglobinuria bacilar, producida por el parásito Clostridium haemolyticum (Cl. novyi tipo D), que afecta principalmente a bovinos y ovinos de muy buen estado corporal. "Previo a la muerte, una característica es que los animales afectados orinan sangre", detalló Cantón, para quien ese último dato bastaría para realizar un diagnóstico casi seguro. Además, los animales afectados parecen deprimidos, se apartan del rodeo, presentan fiebre alta e ictericia.
De este modo, los productores ganaderos deben estar en alerta, asesorarse y tomar los recaudos necesarios ante la aparición de estas enfermedades.
Al utilizar mayor energía fósil para aumentar la producción, los sistemas agrícolas también generan presión ambiental. Así, la intensificación llevaría a que algunos insumos -como el nitrógeno y el fósforo- se vuelvan contaminantes. La convergencia de estas dos situaciones da como resultado zonas de retiro de nutrientes y otras de sobrecarga de animales con generación de residuos.
En este sentido, el INTA Concepción del Uruguay -Entre Ríos- instaló un módulo de evaluación de invernada terminal intensiva con alimentación a base de granos (feedlot ecológico), en el que los animales aportan los nutrientes necesarios para un cultivo agrícola. Allí se comprobó que, con abono orgánico -como el estiércol de bovinos generado en producciones intensivas- es posible lograr los niveles de fertilización fosfórica requeridos por un cultivo de alto potencial productivo.
Los animales se confinaron en una superficie seis veces mayor a la de feedlots tradicionales y se implementaron rotaciones para distribuir el estiércol, eliminar hedores, evitar la formación de barro y minimizar la compactación del suelo. Este modelo demanda un peso de inicio por encima de los 220 kg; la utilización de grano de maíz entero; una red de distribución de agua más amplia que lo habitual; y, finalmente, que se trate de un diseño de baja escala.
Los resultados preliminares indicaron que, para alcanzar el nivel de fertilización fosfórica compatible con las necesidades de un cultivo de alto rendimiento -20 ppm de fósforo por hectárea-, sería necesaria la permanencia de 40 animales durante 42 días en 0,3 hectáreas. El estudio evaluó un sistema de rotación tipo “frontal”, con comederos móviles. En una segunda etapa, se evaluará un sistema “radial” con comederos fijos, que permitirá cuantificar el nivel y distribución del fósforo en el suelo, y avanzar en las investigaciones que posibiliten la gestión ambiental en los feedlot.
Informes: Méd Vet. Juan Sebastián Vittone, INTA Concepción del Uruguay, (03442) 425561/78, jvittone@concepcion.inta.gov.ar
La Fundación Vida Silvestre presenta una nueva guía de manejo del pastizal para capitalizar la base forrajera y silvestre. Describe ampliamente los indicadores naturales para una correcta evaluación del pastizal y los pasos a seguir para la definición de un plan técnico con objetivos de mejoramiento de suelo, pastos, aguas, acompañando los procesos biológicos que sustentan la producción responsable. Puede consultarse aquí. (pdf descargable de 4Mb)Su aparición se presenta preferentemente en vacas de cría, en época invernal, luego de varios días lluviosos, nublados, fríos y la misma coincide con una disminución de los niveles de magnesio (Mg) en la pastura y en sangre.
También puede presentarse en primavera, en forma súbita, luego de un aumento brusco de la temperatura ambiente y de precipitaciones, lo cual conduce a la aparición de rebrotes en el forraje. Bajo estas condiciones el pasto aumenta su contenido de potasio (K), disminuye sus niveles de Mg y de calcio (Ca) y se convierte en potencialmente tetanizante.
Independientemente del momento en que se presente la deficiencia de Mg, es importante estar preparado y contar con adecuadas medidas de manejo y de suplementación.
Como el Mg es un macroelemento, el cual no puede ser almacenado, para luego ser movilizado desde el hueso, de nada sirve el empleo de suplementos inyectables de liberación lenta como preventivos para evitar la aparición de hipomagnesemia. La suplementación deberá hacerse siempre por vía oral, diariamente y durante la época de mayor riesgo para la vaca: desde el último tercio de gestación y hasta el pico de lactación.
Recomendación:
Sólo recurra a un suplemento inyectable cuando trate de recuperar a un animal caído. En ese caso, recuerde siempre que una vez que el animal se levante, rápidamente deberá ofrecerle Mg por vía oral, hidratarlo, proveerlo de energía y protegerlo del mal clima.
Extraído de "Hipomagnesemia: más vale prevenir que curar", Lic. Bioq. Susana Cseh, 2004, INTA EEA Balcarce.
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publicado por Lili de "La Casuarina"
publicado por Lili de "La Casuarina"